sábado, 25 de julio de 2009

EL AZUL DE LA SELVA

Cuando pequeño mi padre intrépido pionero de la selva del Alta Urubamba me hizo dos raros juguetes, uno era de un segmento de bambu parecido a una quena gruesa y que tenía un sonido grave como el sonido de los grandes barcos antes de zarpar; el otro era tallado de una astilla regular como del chunquitiruqui, llamado simplemente(chunqui), parecido a una hoja lanceolada y que en un extremo se hacía un pequeño hoyo donde se amarraba un pequeño cordel de más o menos ochenta centímetros y se batía con una mano a manera de una gran hélice y emitía un sonido muy agradable como el sonido de las alas del murciélago en una noche lóbrega, ahora con nostalgia recuerdo esos juguetes que nunca pude fabricarlos, tal vez se ha extinguido como se extinguen los animales de la selva, sus inseptos y su selva verde con la tala indiscriminada de algunos salvajes negociantes; ya no veo las lagartigas gigante multicolores verdes azuladas que se soleaban en los caminos, las mariposas azules brillosas que refractaban la luz del sol, los inseptos iridiscentes que alegraban la vista, el canto del gavilan caminero que alertaba del peligro, espero que ello no sea tarde; salvemos la selva. Dante Valdeiglesias Rosell (Huachipayre